Corría el año 2004. Nos situamos en San Antonio, Texas. Solamente en 5.4 segundos, ocurrió un hecho que pasó a la historia en la NBA. El marcador era 72-71 para unos Lakers que querían vencer el 5 partido de la serie (de los playoffs) en la ciudad tejana. Pero tras el saque de banda, el balón llegó a Tim Duncan. Intentó pasarsela a Ginobili, pero la buena defensa de Bryant sobre este se lo impidió. Estaba a 5 metros del aro y con la defensa casi inmejorable de Shaquille Oneil. El bueno de Tim no se lo pensó y se jugó una suspensión desde una distancia poco habitual para el, pero el destino hizo que la bola entrase en el aro. El público y los jugadores no se lo podían creer. El pabellón era una fiesta. La cara de los angelinos todo un poema. Pero para desgracia de muchos de los allí presentes ese no era ni mucho menos el final del partido. El reloj marcaba 0.4 seg. Nadie pensaba que en ese tiempo se pudiera meter una canasta. La gente estaba demasiado excitada como para pensar en el tiempo restante....
Pero ocurrió lo todavía menos impensable. En el saque de banda, buscaron a Kobe, pero rápidamente salieron dos defensas a cubrirle, lo que aprovechó Derek Fisher para coger el balón y lanzar casi sin pensárselo. La bola fue volando hasta caer dentro de la canasta. Nadie se podía creer el final de la historia. Lo todavía menos impensable había ocurrido. Y es que en este deporte, 0.4 seg dan para mucho.
"Where amazing happens". Por esto la NBA es la mejor liga del mundo.



La verdad es que las Finales nos dan momentos increíbles para el recuerdo